
Paul escribe la mayoría de sus dudas en un cuaderno que es casi como un diario íntimo. El cuaderno, en realidad, es una especie de archivo de ideas propias y ajenas que, hasta el momento parece hacérsele caótico. Paul lee demasiados libros, y copía a mano las frases más reveladores y que le llaman la atención. Paul dice que gracias a todas las palabras, a todo ese papelerío, él pudo darse cuenta de las cosas que hizo mal y jamás volverá a hacerlas.




